Me despierto y me doy cuenta de que me estaba tocando dormida. Me pongo contenta y sigo. Pasan unos momentos y empiezo a sentir que la mano con la que supuestamente me estoy tocando está muy arriba, tardo unos momentos más en dilucidar que estoy dibujando círculos en mi boca, en el labio de abajo. De todas formas la sensación en mi sexo continúa, y para asegurarme de que no pare, sin dejar de tocarme la boca, bajo despacio con el otro brazo, pero cuando llego al sexo no me gusta, lo otro se sentía mejor. Eso me pasa por pretender realidad.
martes, 4 de noviembre de 2008
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